Criticando...

En primer lugar, hay que establecer que la libertad no es lo que normalmente se suele pensar, es decir, poder hacer lo que se quiera cuando se quiera, porque eso no es posible. Dentro del campo que nos deja lo restante, ya hemos dicho que destacan dos teorías: el determinismo y el existencialismo.
Está claro que el determinismo y el existencialismo están enfrentados, ya que, como se ha dicho anteriormente, el primero niega la existencia de libertad, creyendo en un destino que parecía estar escrito en el viejo libro del tiempo, y el segundo cree en la libertad en forma de toma de decisiones. Yo, personalmente, me considero un poco existencialista, ya que, ya sea por esperanza o por optimismo, creo, y me gusta creer, que somos dueños de nuestras propias vidas, mediante las decisiones que tomamos día a día, vamos guiando nuestra existencia.
La verdad es que nunca me había planteado estas teorías, pero, al leer la obra, me di cuenta de que no había sido consciente de la cantidad de decisiones que hemos de tomar. Como decía Sartre, uno de los grandes exponentes del existencialismo, "Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es." Aquí se resume un gran pilar del existencialismo, cada cual es libre de ser él mismo, pero asume la responsabilidad de ser él mismo, las consecuencias de sus decisiones.
Otra de las teorías que se exponen en el libro, es la expuesta por Mill, en la que defiende que el Estado debe garantizar la máxima libertad del individuo, castigando sólo por aquellos delitos que perjudiquen a otros y no al mismo "delincuente". Esta idea me atrajo desde el primer momento, y me ayudó a reflexionar sobre el papel del Estado en la libertad individual, coartándola en 
la mayoría de los casos. En cuanto reflexioné un poco ésa idea, me mostré de acuerdo, el Estado debería intentar garantizar libertades individuales. Pero, como el mismo Mill, me mostré bastante reticente a esta utopía, pues se podría confundir con un estado de anarquía y liberalismo radical que no beneficiaría a nadie.
En conclusión, me gustaría afirmar que considero que el existencialismo es una idea interesante para discurrir, dejando de lado el, para mí, arcaico y polvoriento determinismo. Pero para aceptar esta idea debe quedar claro que cada cual es responsable de sus decisiones, y que, si decide, por ejemplo, atacar a alguien, será responsable directo de ése hecho, ya que fue su propia decisión la de practicar la agresión. En cuanto a las ideas de Mill, excelentes en su aparente sencillez (para mí, está claro), creo que, de una forma moderada, se están llevando a cabo en países europeos como los Países Bajos, y, puesto que está funcionando con éxito, tal vez sea el momento de dar el gran salto y extender esta filosofía por el mundo. Pero ésta, claro está, es sólo mi opinión.

Un vistazo al contenido

El texto habla sobre la libertad, los diversos puntos de vista que han habido a lo largo de la Historia y de diversos pensadores, intercalando la opinión de la autora sobre este tema.
Al inicio, la escritora reflexiona sobre la libertad en el mundo actual, concluyendo que nadie en la sociedad moderna es libre del todo, pues hay responsabilidades ineludibles, como la casa, la familia, el trabajo... Entonces concluye que los que son realmente libres son los animales salvajes, tal y como ya pensó Diógenes el Cínico, que vivía en la mayor sencillez, buscando la ansiada libertad que según su teoría sólo las bestias poseen.
Pero, más adelante, la autora comprende, a raíz de un recuerdo de sus travesuras de juventud, que los animales también son esclavos de sus instintos, escritos en su código genético. Si bien es cierto que no poseen obligaciones sociales, no pueden hacer otra cosa que no esté inscrita en sus genes.
Por eso los humanos son más libres que los animales, porque podemos controlar nuestros instintos, al, por ejemplo, decidir no tener hijos, en contra de lo que dice el instinto de apareamiento y reproducción.
Es en este punto donde la autora se da cuenta de que ha estado equivocada en lo que al concepto de libertad se refiere, porque no es poder hacer lo que se quiera cuando se quiera, eso es imposible. Estamos, según dice la autora "biológica y culturalmente condicionados", pero podemos tomar decisiones, al contrario que los animales. Esta libertad de pensamiento, llamada "libertad interna", debía ser complementada con la libertad de ejecutar esas ideas en el mundo físico, la llamada "libertad externa", que depende mucho de las condiciones sociales.
A continuación se exponen las diversas teorías: en primer lugar, el determinismo, que afirma que no hay libertad, sino que, por el contrario, la conducta humana se rige por una serie de causas. Y no sólo la conducta humana, sino que todo lo que ocurría en el Universo tenía que pasar así y no de otra forma debido a esas causas. Fueron deterministas, por ejemplo, los atomistas Leucipo y Demócrito. Afirmaban que el Universo está formado por átomos que se mueven en el vacío, y que el movimiento de estos átomos no daban lugar a libertades. A ésta concepción del Universo como una gran máquina, se le llamó "mecanicismo".
Descartes, por otro lado, afirmaba que, si bien la "sustancia extensa", lo que era material, sí que se regía por leyes mecanicistas, no ocurría lo mismo con la "sustancia pensante", es decir, lo que no tenía cuerpo, como la mente o el pensamiento.
Un siglo más adelante, Kant, como Descartes, ofreció una versión dualista para el ser humano, es decir, que el humano está formado por "sustancia extensa" como por "sustancia pensante", aunque con ligeras diferencias en cuanto a la expuesta por el francés. Kant describe dos mundos, el "mundo fenoménico", que corresponde a la parte no libre, es decir, a los hechos de la Naturaleza, y el "mundo nouménico", el de la voluntad humana.
Además, Kant considera la libertad como la autodeterminación, es decir, en marcarse sus propias leyes.
Como otra corriente, encontramos el existencialismo, defendido, por ejemplo, por Sartre. El existencialismo afirma que no hay Dios, y que por tanto el hombre está solo y debe valerse por sí mismo desde la libertad. Los existencialistas no niegan los condicionantes de nuestra elección, pero que eso no anulaba la decisión, que cada vez que se elige se ejerce el derecho a la libertad y se es responsable de los propios actos.
Hay que añadir las ideas de Mill, que afirmaba, en su obra "Sobre la libertad", que el Estado no debe intervenir en la vida privada de las personas, sino sólo cuando se perjudica a otras personas. En el libro se da como ejemplo que no se debería castigar a nadie por emborracharse, pero sí si por el hecho de ésa borrachera perjudica a otros, pero lo que se castigaría serían los actos que ha cometido, no la borrachera.
A continuación se exponen dos vídeos referidos a las dos grandes corrientes antes mencionadas.
El primero es una recopilación de los principios básicos de algunos de los mayores exponentes del existencialismo, y, el segundo, es la explicación del libre albedría según el determinismo,en Despertando la vida (Waking life) de Richard Linkleater.
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En primer lugar, las presentaciones...

Para inaugurar el blog, hay que hablar sobre la autora y la obra.
La autora del texto "¿Somos dignos de ser libres?" es Ana Estupiña Sánchez, licenciada en Filosofía y profesora en la Comunidad Valenciana.
Ana Estupiña Sánchez nació en 1962, y, además de su trabajo como profesora, colabora con la editorial Diálogo.
El texto está insertado dentro del libro "Lecturas para estrenarse en ética", junto con obras de Carlos Roser Martínez y Consuelo García Bernabé, por ejemplo, todos ellos también licenciados en Filosofía y maestros.
Bien, el texto en cuestión trata el tema de la libertad, en forma de autobiografía, narrando sucesos en la juventud de la escritora. Es por eso por lo que la reflexión filosófica se entremezcla con una pequeña historia de amor juvenil, que provoca que la autora, en ocasiones, desvaríe con pensamientos más ligeros y menos abstractos, cuya finalidad, sin duda alguna, es relajar al lector después de las diversas teorías expuestas. No hay que olvidar que el texto está pensado para alumnos de Secundaria y Bachillerato, los cuales no estamos acostumbrados a pensamientos profundos sobre temas tan diversos como la libertad, la existencia, la felicidad, el placer...
El texto consta de varias partes, con un inicio en el que predominan los propios pensamientos y reflexiones de la escritora a partir de un incidente con sus padres. Más adelante, conoce a un joven filósofo que la informa sobre las diversas teorías de la libertad y la va guiando en sus reflexiones, por lo que, en esta parte de la obra, se superponen los pensamientos de la escritora con los basados en las teorías que se le van explicando. Poco a poco, se añade a la combinación la historia de amor juvenil que mencioné antes. Al finalizar, sólo describe la situación final de los personajes (aunque sean personas reales, en la obra son sólo personajes).
En definitiva, el texto trata la lectura desde un punto de vista ameno y cercano, mezclado, en ocasiones en exceso, con una historia para que el lector aclare sus ideas y relaje la mente.
Para terminar, hay que añadir que el texto es un buen inicio para la propia reflexión, pero que nadie espere una obra de gran profundidad, porque no cumplirá sus expectativas.